El vídeo sintetiza mejor la información a través de dos sentidos (vista y oído) y muestra de forma impactante lo que más llama nuestra atención: las emociones.


El 90% de la información que llega al cerebro lo hace a través de la vista; nuestras neuronas procesan las imágenes miles de veces más rápido que un texto. Esta característica convierte a los seres humanos en una especie visual… Pero, sobre todo, nos encanta serlo. No es, pues, sorpresa, el entusiasmo de los marketers por el vídeo como herramienta de trabajo: asegurar que el vídeo es el presente y el futuro del marketing es algo que reafirman las cifras destacadas por Hubspot:

  • Por minuto, son compartidos en Twitter más de 700 vídeos de Youtube.
  • Los usuarios gastan más del doble de su tiempo en páginas que incluyen vídeo.
  • Los consumidores están un 85% más predispuestos a comprar un producto después de visualizar un vídeo.

El vídeo empieza a sustituir al texto a la hora de definir estrategias de marketing de contenidos. Además, ha llegado a otros medios de comunicación e incluso a formatos radiofónicos; el vídeo es un continente ideal para combinar diferentes métodos de información, ya que puede integrar, por ejemplo, texto, fotografía y podcast. Esta versatilidad lo convierte en una herramienta impactante para las audiencias.

 

Ficción más allá de la comunicación verbal

Una de las grandes ventajas del vídeo es que podemos aprovecharnos del engagement que proporciona toda la comunicación no verbal: el lenguaje corporal, el tono de voz, los efectos visuales, la música y muchos elementos más que ayudarán a transmitir un mensaje de forma más eficiente. No es casualidad que las estadísticas subrayadas por Advanced Web Ranking enseñen que es 27 veces más probable que los consumidores hagan clic en un vídeo online que en un banner. De hecho, según el mismo informe, los vídeos generan en internet un 1.200% más acciones que los textos e imágenes combinados.

Además, el formato audiovisual, cuando está bien hecho, tiene una capacidad impresionante de enganchar a los usuarios. Esto lo consigue porque dispone de un poder ficcional más potente, ya que toca de forma sencilla algo muy importante para los seres humanos: sus experiencias subjetivas.

En resumen, los vídeos presentan los contenidos de un modo mucho más atractivo, fácil y rápido para la captación de mensajes; emocionan más, causan más interacciones y las llamadas a la acción son mucho más efectivas. Y muy importante: al menos por ahora, con un vídeo es mucho más probable salir en las primeras posiciones de Google que con un texto.

 

 

 

Gran poder de difusión y opciones infinitas

Hay muchos tipos de vídeo. La creatividad y la imaginación son los únicos limites: desde un sencillo tutorial o un elaborado corto a una presentación o webinar, pasando por vídeo-blog, live stream, entrevistas, stories, anuncios… Las opciones dependerán del objetivo del vídeo y de la audiencia a la que queremos llegar.

Además del tipo de vídeo, debemos considerar la duración del mismo. Las estadísticas desvelan que los formatos cortos mantienen a la audiencia más enganchada hasta el final: según Smart Insights, en vídeos de 60 segundos, más de dos tercios de las personas visualiza hasta el final, mientras que en un vídeo de 20 minutos solo un 25% de los espectadores se mantiene. La información disponible indica que la duración ideal estará entre dos y cuatro minutos, pero se trata de un segmento en constante evolución entre audiencias más jóvenes que consumen ávidamente nuevos formatos bullet o stories, cuya duración no supera los 60 segundos. Esto ha impulsado enormemente redes sociales como Instagram, Snapchat o Tik Tok.

Los vídeos, por su naturaleza, pueden ser distribuidos de mil formas diferentes y llegar a audiencias muy distintas. Por ese motivo, YouTube es ahora mismo la segunda red social más popular del mundo y está en constante aumento. Se pueden difundir vídeos en las páginas web, a través de las redes sociales, en los emails, en mensajes de teléfono móvil, en formato streaming… De esta forma será más probable aumentar el ROI y las tasas de engagement de los usuarios. Los datos de Biteable no dejan mentir:

  • El 81% de las empresas usa el vídeo como herramienta de marketing.
  • 6 de cada 10 personas prefiere ver vídeos online que televisión.
  • El consumo de vídeos aumenta un 100% cada año.
  • En 2022 los vídeos online representarán más del 82% de todo el consumo de tráfico en internet.

 

Una apuesta segura para comunicación interna y externa

En Código Media estamos comprometidos con el marketing de contenidos y con su importancia para las marcas. Sabemos por experiencia que es indudablemente una estrategia que funciona. Pero sabemos aun más: el contenido hay que trabajarlo y presentarlo en diferentes formas y formatos, por lo que el vídeo es un formato de comunicación en el que ha de invertir quien quiera mantener su competitividad, de modo que influya en decisiones tanto a nivel B2B como B2C.

Una de las mejores herramientas para alcanzar diferentes objetivos de comunicación interna o externa es una imagen audiovisual apelativa y emotiva. En Código Media utilizamos múltiples formatos de vídeo para nuestros clientes, tanto en redes sociales y portales web (Kettle, TENA) como en formaciones disruptivas (Ford, Mahou-San Miguel), pasando por un amplio abanico de formas de distribución online y presencial.

No es fácil hacer bien video marketing, pero cuando está bien hecho, no hay nada mejor para convertir a los espectadores en clientes. Si los usuarios pueden elegir, prefieren un contenido audiovisual a cualquier otro tipo de formato; demostrarlo es fácil: el 72% de las personas dicen preferir un vídeo para informarse sobre un producto o servicio que una página de texto.